Por Juan Pablo Fernández G. - Alumno de 4to año.
Se acaba el semestre, se acaba el año, que mejor momento para darnos vueltas a ver lo que hemos hecho y lo que no hemos hecho hasta ahora.
Mucho se habló este semestre de la participación estudiantil, de construir escuela, de ser más críticos, y de toda esa palabrería que a estas alturas termina sonando como cliché de político. Sin embargo todo quedó ahí, sin ni siquiera una renovación formal de nuestro centro de alumnos, por falta de gente lo suficientemente comprometida como para querer ocupar dichos cargos. Qué es lo que nos pasa?, falta de compromiso?, falta de interés?, falta de tiempo para poder dedicar a otras tareas “menos” relevantes que nuestros talleres?.
Lo del compromiso creo que puedo entenderlo, sobre todo después de terminar este semestre de tan mala forma... me refiero a “mala forma” por dos cosas en particular:
Primero la baja calidad de las entregas finales , que de no ser por la exposición que logro armar el taller del adobe serían todas simples entregas con el mismo nivel deficiente de maquetas y de diagramación de láminas de siempre. A mi parecer entregas simplonas, con poco cariño, que no invitan a ser recorridas ni se interesan en enseñar al resto de la escuela que fue lo que se hizo durante el semestre, que no tienen otro fin más que el de ser expuestas el día del examen para ser entendidas por los mismos profesores que guiaron los procesos de diseño, en vez de generar material de exposición o de discusión para todo el resto del alumnado que participó en otros talleres (hablando de los talleres avanzados, personalmente no he visto detalladamente las entregas de los talleres formativos, aunque la situación no parece muy distinta). Sería lindo que toda la escuela entregara el día que corresponde (sin darse plazos extra “de buena onda”, que no hacen más que desfavorecer el nivel general de las entregas) y al día siguiente la escuela estuviese llena de estudiantes curiosos paseando por cada una de las entregas y conversando con estudiantes de otros talleres... pero lamentablemente esto no pasa, quizás porque la falta de rigurosidad impide tener una fecha común, quizás porque el estudiantado no se siente realmente motivado por la curiosidad, o quizás simplemente porque el nivel de las entregas es demasiado básico como para introducirse en los temas solamente leyendo las láminas que hemos colgado.
Y segundo, por la lamentable imagen con la que vuelvo después de haber ido a visitar la bienal de arquitectura y encontrarme con el miserable espacio designado a la utfsm, el cual no tenía ni siquiera un cartel introductorio donde se mencionara el nombre de la escuela y de los estudiantes que diseñaron cada uno de los proyectos expuestos, y menos mal, porque de haber estado mi nombre realmente hubiese sentido más vergüenza que satisfacción. Además de la pobre selección de proyectos siendo que había mucho más material, y probablemente de mucho mejor calidad, para haber mostrado en ese espacio relativo al terremoto y reconstrucción.
Así, dando esa imagen de escuela hacia el exterior (y peor aún para nosotros, sabiendo como es el asunto dentro de la escuela misma) difícilmente vamos a lograr una masa de estudiantes comprometida, orgullosa de estudiar arquitectura en la utfsm.
Por otra parte aparece el asunto del interés, tanto de profesores como de estudiantes (o de la “escuela” como unidad continua de participantes como se sugirió que debiese ser considerada en otra ocasión). Y me refiero a aspectos tan diversos como por ejemplo el interés que tenemos por dar una buena imagen de la escuela hacia el exterior, por “promovernos”; como el interés que tenemos por ser verdaderamente críticos respecto a lo que estamos haciendo. Hasta que punto estamos los estudiantes interesados en aprender y no solo en “pasar los ramos”?, o más allá de eso me atrevería a preguntar hasta que punto estamos dispuestos a participar activamente, críticamente de las actividades de la escuela, más allá del acto académico del taller. En que punto de esa disposición surge el interés real por hacer cosas, por proponer y no simplemente funcionar como agentes repetidores que se dedican a replicar posturas y lineamientos existentes.
En mi opinión no basta con plantear las preguntas y sentarse a debatirlas (aunque tampoco digo que hacerlo sea un retroceso, solo que no es suficiente), lo que hace falta es comenzar a hacer cosas, cambiar nuestra mentalidad por una un poco mas participativa, un poco más activa como dijo el prof. Freddy; comenzar a organizar actividades, a alinear afinidades, a entablar vínculos extra-académicos, y en definitiva llevar nuestro interés un poco más allá de la notas, un poco mas hacia la profesión u otros temas afines... Propongo entonces este espacio abierto para comenzar a discutir y a proponer.