miércoles, 18 de abril de 2012

Opinión y Teoría

Por Juan P. Fernández G. - Alumno 6to año
Este texto fue escrito originalmente para ser publicado en el "boletín" del departamento (ruido), pero en vista de las demoras por problemas administrativos y técnicos aquí está, on-line.

Un día hace tiempo, bastante tiempo, no recuerdo si uno o más años atrás el prof. Pablo Barros me preguntó con mucha curiosidad mi opinión respecto a un asunto al cual hasta ahora no había sido capaz de dar solución. Su inquietud era referente a la participación estudiantil y a las temáticas de esta participación; se encontraba feliz por el nivel de debate generado en ese entonces en "el blog" pero consternado en por que nos empeñábamos en dirigir la discusión hacia asuntos para-académicos.. o dicho de otra forma, ¿por qué las temáticas que generaban real discusión eran las referidas a la implementación de la academia y no las temáticas académicas en sí?, ¿por qué nadie discutía efectivamente de arquitectura?.
Para confirmar aun más su cuestionamiento, al tiempo después comenzó el movimiento estudiantil con sus diversos foros, en los cuales también nos dedicamos a discutir asuntos de implementación y estado de la educación como todos sabemos; y efectivamente no se dio mucho lugar a la temática académica que nos compete (al menos en mi experiencia parcial en las movilizaciones);  por dar un ejemplo,¿ por qué no se discutió sobre las problemáticas que un sistema educativo como el actual genera sobre la producción arquitectónica futura de los así educados?.

¿Por qué este mismo escrito se empeña en resolver temáticas de forma y no de fondo?.

En las divagaciones de mi aun infantil razonamiento teórico arquitectónico entendí -a través de la lectura, no por deducción personal- lo que ahora me resulta tan obvio pero que en ese momento fui incapaz de razonar: no existe opinión sin crítica, y no existe crítica sin teoría.

Entonces, el asunto es el siguiente: cuando hablamos de arquitectura la palabra teoría hace referencia a los parámetros - ya sean científicos, históricos, compositivos, poéticos, o de cualquier índole- que sustentan tanto la creación proyectual como la crítica de dicha creación. Los asuntos técnicos quedan por tanto marginados a solo una porción, en muchos casos una ínfima porción, de la base teórica de una obra (aun que no por ello son menos importantes al analizar dicha obra técnicamente, valga la redundancia, como por ejemplo desde el punto de vista constructivo). Ahora... ¿cuál es el fundamento teórico que se nos está entregando como arquitectos de formación utfsm?, discutible, pero de seguro no es lo que aprendemos en las disciplinas a las que comúnmente llamamos teóricas, esas son disciplinas técnicas.

Nuestro bagaje teórico, al menos en mi caso, viene dado por una nebulosa de "iluminaciones" intra-taller inconexas entre ellas, a las cuales sólo ahora he podido darles una lectura coherente... Y no era de esperarse menos si en primer año comenzamos leyendo a P. Eisenman, en segundo año seguimos con B. Tshumi durante el primer semestre, luego con Juhani Palasmaa y Le Corbusier en el segundo, y en tercer año saltamos a la revelación de los sistemas complejos y la generación paramétrica.... no critico las referencias, de hecho todas me parecen muy correctas y esclarecedoras, cada una en su ámbito; lo que me parece terrible es la completa desconexión entre la "enseñanza" de una y otra teoría, que más que ayudar a generar un marco teórico propio terminan ofuscando y desviando la correcta asimilación del estado del arte de la teoría arquitectónica contemporánea en el estudiante, o al menos siento que así fue en mi caso personal.

Suena simple, pero quizás no lo es tanto. Para ejemplificar tomo dos citas del libro "arquitectura y crítica" de J.M. Montaner (Bib Utfsm 701.18 M764 C1) que resultan bastante esclarecedoras al respecto:

1(pag.7). "Como primera definición, la crítica comporta un juicio estético. Dicho juicio consiste en una valoración individual de la obra arquitectónica que el crítico realiza a partir de la complejidad del bagaje de conocimientos de que dispone, de la metodología que usa, de su capacidad analítica y sintética y también de su sensibilidad, intuición y gusto."

2(pag.11). "...para que dicha actividad crítica se pueda desarrollar deben producirse dos condiciones básicas. Sólo existe crítica cuando existe una Teoría. Toda actividad crítica necesita la base de una teoría de donde deducir los juicios que sustentan las interpretaciones. Al mismo tiempo, toda teoría necesita la experiencia de ponerse a prueba y ejercitarse en la crítica. Es decir, toda crítica es la puesta en práctica de una teoría..."

Creo que es difícil aclarar la importancia del fundamento teórico más allá de como lo explica el prof. Montaner, por ello sus citas. Quizás sea importante agregar tan sólo que esta base teórica no solamente es el fundamento de la crítica, sino también debiese ser el fundamento de la creación arquitectónica.

Por muy básica que una opinión sea, necesita de este fundamento teórico y de una convicción en este fundamento por parte de la persona que lo emite. De esto se observa que: o tenemos un enredo (o vacío) teórico-conceptual muy grande; o simplemente nos hace falta mojarnos un poco más el potito a la hora de hablar de arquitectura, no lo sé.

La respuesta a la inquietud del profesor Barros aparece por deducción: no se puede entrar en un real debate en torno a la arquitectura si no se tiene un buen bagaje teórico en el cual sustentar la aparición de teorías (llevándolo a la práctica serían marcos teóricos personales) sobre las cuales emitir juicios críticos. Desde mi punto de vista no es un problema de interés ni es un problema de desinformación, es un problema de agudeza de mirada y de conocimiento. Es más, evidenciando la falencia en estos factores me pregunto incluso hasta que punto seremos capaces de poner sobre la mesa temáticas de discusión de contingencia real.

Invito a los lectores (si es que alguien llego hasta este punto del post y aun mantiene el interés) a exponer su opinión respecto a lo expuesto (quizás solo mi caso sea tan dramático en términos de asimilación de la teoría y otras personas puedan considerar que han llevado un proceso de aprendizaje intachable); y a proponer temáticas para realizar un futuro foro de discusión (o para publicar en este mismo medio) centrado en lo que nos interesa... la arquitectura.

lunes, 9 de abril de 2012

A propósito de los nuevos centros culturales

Por Juan P. Fernández G. - Alumno 6to año Arquitectura UTFSM

Gran ovación y sinnúmero de premios recibió la creación de la primera etapa del nuevo Centro cultural Gabriela Mistral (GAM) en Santiago hace un par de años atrás. Yo mismo me sume a la admiración de su arquitectura y del rol renovador que jugaría sobre el degradado casco urbano de nuestra capital. Hoy, luego de visitarlo hace un par de semanas debo decir que la promesa o expectativa generada en ese momento con tanta pompocidad está lejos de poder ser alcanzada.
Si bien el GAM ha logrado posicionarse como un punto importante dentro del circuito nacional de las artes escénicas, con sus dos teatros; mucho deja que desear respecto al manejo de sus espacios de exposición. Sin ir más lejos, gran parte de los potenciales espacios de exposición de nuestra "meca cultural" han sido cedidos lentamente a diferentes intereses privados: un cafe, un restaurant, una librería, una tienda de vinos y recientemente también una tienda de la marca Puma, en el espacio de acceso del primer nivel... Probablemente uno de los de mayor valor por su accesibilidad. Mhh, y el arte?, la principal galería que esta siendo utilizada es aquella ubicada en el nivel subterraneo, probablemente el salón más alejado de la puerta de acceso de todo el recinto. Luego de este se ha incorporado una sala de muestra de arte popular latinoamericano y una biblioteca multimedia (a la cual no he logrado acceder puesto que tiene horarios diferidos respecto a los del resto del conjunto).
En otras palabras, para un usuario standard, que no hará uso de las salas de conferencia, ensayo o grabación, resulta que el "principal centro cultural del país" tiene más área dedicada al comercio que a la exhibición artística. Un disparate, parece un mall temático.
A pocos metros de este lugar, se encuentra el ya establecido centro cultural palacio la moneda, mucho menos ambicioso desde su planteamiento, pero no por ello menos interesante o excento de polémica arquitectónicamente hablando. Inaugurado el año 2006, ha logrado convertirse en un referente nacional por la buena calidad y profundidad de sus exposiciones rotativas, superando recientemente la calidad de gestión de otros centros culturales de larga trayectoria como el Museo Nacional de Bellas Artes (a proposito de las dos exposiciones de MAtta que se presentaron simultáneamente en ambos centros durante el verano. Lo triste de esta situación es que ambos entren en esta suerte de competición cultural y no en una colaboración que permitiese especializar las temáticas de cada uno, pero ese es otro tema). Como decía, este centro logró consolidarse a traves de muestras únicas pero de mucha calidad. A lo cual se suman otras actividades exitosas como los ciclos que constantemente se realizan en las dos salas de la cineteca nacional, ubicada también dentro del mismo centro. Con esto, sin duda la relación de áreas de comercio / áreas públicas / áreas dedicadas a la exhibición es más favorable a este centro que al mencionado anteriormente.


En tercer lugar, y ha sido realmente lo que me ha motivado a escribir esta opinión, tenemos el centro cultural ex-carcel de valparaíso.
Despanpanante desde la polémica generada por las diversas propuestas arquitectónicas realizadas para el lugar; el centro finalmente ha sido abierto a la comunidad. Con una calidad arquitectónica de lujo, 7.200 millones de pesos de inversión, 1.500 metros cuadrados de espacios públicos, 1.200 metros cuadrados reconstruidos en talleres dentro de la ex galería de reos, un teatro para 350 personas, biblioteca, restaurante, cafetería y varias salas de exhibición en un flamante edificio de construcción 100% nueva de app. 2000 metros cuadrados.
Sin dudas suena maravilloso, pero la situación real, luego de ser puesto en marcha blanca en noviembre del año pasado y haber sido supuestamente inaugurado en enero de este año deja bastante que desear. Actualmente solo funciona en el recinto una muestra artística de 5 autores locales: compuesta por fotografias, técnica mixta y videos proyectados en data show en el salón del tercer piso.

Todos los demas recintos se encuentran cerrados o sin un uso aparente. A los 1200 metros cuadrados de talleres solo se puede acceder de lunes a viernes en un restringido horario cuando se encuentra el guía oficial!. ¿De que tipo de inaguración estamos hablando?, ¿de que tipo de aporte cultural estamos hablando?, lo que tenemos aquí es un elefante blanco construido pomposamente pero sin un modelo de gestión ni de participación ciudadana que lo soporte. Me pregunto si en su vacuidad artística y en la futura insolvencia económica que va a sufrir su administración, se veran obligados a adoptar el modelo GAM y comenzar a utilizar los espacios que con tan buena intención fueron diseñados como culturales en actividades de comercio como librerias, cafes y tiendas de vino... Sin duda sería una pena, pero al parecer, tener recintos vacios tampoco es muy práctico.

Entonces, ¿es esto consecuencia directa de una mala gestión cultural?, ¿del fanatismo por "inaugurar" (y figurar) que tienen nuestros gobernantes?, ¿de nuestra idiosincrasia poco interesada por el arte y poco interesada por su gestión (aunque personalmente no creo que vaya por aquí la cosa)?.
Me pregunto también, por que en otros lugares con recursos similares se puede y aquí no: El Museo Oscar Niemeyer de Curitiba es actualmente el más grande de latinoamérica, con 35 mil metros cuadrados construidos en una ciudad de menos de 2 millones de habitantes, consigue funcionar sin tener que transformarse en un mall ni nada parecido. Solo un café y una tienda de recuerdos administrados ambos por el mismo museo son las únicas interrupciones en todo el recorrido que se hace al visitar sus 6 salas de exposiciones rotativas y 2 de exposiciones permanentes (independientemente de su quizás discutible calidad arquitectónica).

Hace unos días coincidéntemente vi un documental realizado por tve sobre el florecimiento y decadencia de un sinnúmero de centros culturales fantasma en españa, los cuales siguiendo el modelo Bilbao, pretendían dar nuevos valores a sus comunas a costas de producción arquitectónica icónica, siendo el más emblemático de estos casos la ciudad de la cultura de Galicia proyectada por P. Eisenmann. Este proyecto, luego de algo así como 10 años de retraso en su construcción, fué inaugurado incompleto y sin uso para la mayor parte de los cerca de 700 mil metros cuadrados de construcción... Evidentemente es un caso extremo y de otra envergadura, pero me pregunto de todos modos: ¿no estaremos simplemente copiando en otra escala esta estrategia en la construcción de centros culturales en chile? Tanto el GAM como el Centro cultural ex-carcel fueron construidos sin una completa certeza sobre su administración, y sin tener un sustento artístico anterior. No se crearon obras para alvergar una inminente necesidad de consumo artístico, ni una necesidad de ampliación de instituciones existentes; Fueron creadas desde cero, tanto las instituciones como la supuesta necesidad de su existencia. No quiero decir con esto que sea innecesario tener centros culturales, para nada, si no que se debe ser más cuidadosos con los modelos de gestión de estas obras. El proyecto de arquitectura es NADA sin un buen proyecto de administración y puesta en marcha de lo construido.