Por Victoria López Quinteros - Alumna en proceso de títulación.
Contextualizando, todo lo que voy hablar es sobre la experiencia que tuve al irme de intercambio el segundo semestre de cuarto año al Politécnico de Milán. Voy a tratar de hacer el relato simple y con posibles tips para la gente que se interese realmente en la opción de conocer y vivir arquitectura fuera de la escuela.
Primero:
1.- Como irse de intercambio
Tenemos que:
-Tener muchas ganas de hacer de un semestre universitario algo diferente aprovechando los convenios de la universidad y teniendo en cuenta que se puede hacer algo inolvidable.
-Hablar con sus respectivos apoderados que apoyen de forma monetaria y emocional esta idea de irse far far away de la casa, del país, de los amigos, familia, etc.
-Hablar con la Profe Marion Koch en la escuela y con Katharine Sherwin, coordinadora de la OAI (oficina de asuntos internacionales). Hacer todo el llenado de formularios y papeles, sacar certificados, concentraciones de notas, etc. Con esto ellos dan una respuesta si la universidad da el consentimiento para hacer el semestre afuera y comenzar la segunda etapa de papeles.
De todos los tramites, para mi el mas complicado fue el que pide que ramos vamos a tomar. Todo mi estrés máximo puesto en la elección de un taller dentro de las 10.000 posibilidades que entregaba el Politécnico di Milano.
Cuando la respuesta por parte de la U es un SI, hay que esperar la carta de aceptación que en mi caso fue eterna, ya tenia pasaporte, fecha de partida, pasajes, reserva de hostales. En fin, la carta llego dos semanas antes de vuelo, carta esencial para sacar la visa, documento imprescindible para poder entrar al país de Italia.
Una parte entretenida del proceso previo al intercambio, las innumerables despedidas.
2.- Que pasa cuando llegas
Los primeros dos síntomas de la llegada son:
Shock cultural - Shock monetario (En el caso de irse a Europa)
Shock cultural porque - la carta de aceptación da una fecha de llagada y ese mismo día uno llega al país visitado (siendo bien obediente), llegue y las clases empezaban dos o tres o incluso cuatro semanas después de esa fecha, las use para lo que se llama “turisteo”, encontrar casa, un curso intensivo dictado por la universidad para al menos saber decir hola yo me llamo Victoria. En estas actividades todo lo encontré muy diferente, la gente, los paisajes, las políticas, los ordenes, que finalmente la mente los asimila.
Shock monetario porque - para hacer las cosas recién nombradas te das cuenta que necesitas dineros y que todo es muuuuuuuuy caro para la percepción del latinoamericano promedio y no tan promedio. Luego de un tiempo, cambia el switch y el shock monetario se va. Por lo general es cuando se deja de hacer el cambio mental de moneda, por ejemplo, una botella de “gaseosa” de cualquier tipo cuesta 2€ equivalente a mas o menos $1400, cantidad que da un poco de miedo al principio.
Acercándose ya el comienzo de clases se acerca también una nueva ronda de tramites para poder hacer la estadía legal en el país, tomar todos los ramos de nuevo (lo que es un alivio porque estando haya todo está mas claro), se supone que ya se tiene un techo donde vivir y empieza el Erasmus en si.
3.- Que pasa cuando te acostumbras
Comienza una rutina muy atractiva que a pesar de ser rutina, es lo mejor del viaje.
Empezar a hablar el idioma, tener clases, grupo de trabajo en algunos ramos (sea bueno o malo, se aprenden cosas diferentes, mi grupo era un grupo excelente y el de mi amiga por otro lado era pésimo “gente mala”, nunca entendimos bien porque se portaron así, pero así fue), conocer gente del país o del resto del mundo donde se puede practicar el ingles, viajar los fines de semana, fiestas y lo que es hacer una vida normal con todos estos atractivo.
En el politécnico taller era así:
Tres profesores, uno encargado del proyectar, uno de la bioclimática del edificio y uno de la urbanística del proyecto. Clases los jueves enteros donde con modalidad Workshops, se trabajaba y se corregía, a veces habían charlas o muestras de proyecto de titulo relacionados con el tema de taller, arquitectos invitados. Clases los viernes en la mañana donde los profes se turnaban para exponer temas con respecto a su propia área enfocado en el encargo. Eran clases clases, método que seria muy agradecido que se aplicara en la escuela para poder llenar el vacío y ausencia de la línea de historia, en mi opinión. Una queja que tuve del taller del polimi fue que no conocí ninguno de los proyectos de mis compañeros, solo un par que eran los que estaban desarrollando mis amigos, tuvimos solo dos entregas oficiales que no fueron suficientes para ver el avance del taller como curso. Otra queja, los profesores están en un pedestal y la relación es bastante lejana con ellos. Con un desagradable tono de superioridad en el medio de el examen de taller el profesor “jefe” me pregunto: Victoria, cual es la diferencia que hay entre la arquitectura chilena y la italiana, cual es mejor?. Claramente me quede helada, si le digo la chilena, me va mirar feo, si le digo la italiana soy una patera. Le conteste con respecto al encargo del taller (un centro de investigación, divulgación y exposición de la agroalimentación que debía contemplar el los elementos del paisaje en el proyectar), le dije que en nuestro país el paisaje iba cambiando a medida que se iba recorriendo y que era fundamental tomar el paisaje en el como diseñar un proyecto, que además cada metro cuadrado de terreno de Valparaíso eran diferentes y que siempre era un desafío, y bla bla.
Ahora somos mejores o peores? Al menos, en la escuela tenemos un método de estudio. Mi experiencia. Hice grupo con chicas tres italianas, muy simpáticas con las que todavía conservo una amistad. El primer día de clases, nos dieron el encargo final, el terreno, numero de edificios, metros cuadrados, etc. A mi sorpresa, las chicas lo primero que hicieron fue imprimir el plano del terreno, y ponerse a hacer trazos, ejes y edificios, con cero estudio previo, ni investigación, ni ponerse a tono con el paisaje del campo, nada. Yo callada (no hablaba mucho italiano y ellas casi nada ingles), primera corrección, mal. Segunda corrección, mal. Propuse hacer un estudio de terreno a mayor escala, tomar varios kilómetros a la redonda, hacer una búsqueda de un patrón o icono repetitivo que tomara los elementos del terreno y ver que podíamos hacer (como es clásico partir el semestre en la escuela) y empezamos. Tercera corrección, bien y seguimos proyectando todo el semestre con la idea del estudio como base. Claro, los únicos grupos que iban bien en el taller eran aquellos que hacían un estudio previo, o buscaban un concepto o incluso los que se iban en la poética, antes de empezar a proyectar.
Para completar los créditos tome también una clase de historia de arquitectura contemporánea, donde las dos profesoras hacían presentaciones de arquitectos destacados con sus obras, acompañado de una enorme bibliografía.
Finalmente:
4.- Que pasa a la vuelta
Mi experiencia fue llegar a un Chile post-terremoto, sin aeropuerto, con retrasos en los vuelos, llegando a la pista de aterrizaje donde estaban todas las maletas en el suelo y los tramites se hacían en una carpa. Lo único que quería era estar en mi casa.
Empiezan las comparaciones, allá todo funciona. El transporte, reciclaje, la universidad. Salas con mesas por grupo, mucho espacio, holy calefacción, una biblioteca enorme solo para el departamento de arquitectura, una hemeroteca, y más.
Conclusiones como:
A pesar de que la universidad y la escuela eran excelentes, de intercambio se aprende más de arquitectura viajando, mirando, recorriendo que lo que se aprende en la sala de taller.
No somos tan malos como pensamos, cualquier alumno arq-usm es capas de llegar a otro país y desarrollar un proyecto con todas sus exigencias.
5.- Que pasa después de un año de haberte ido
Veo hacia atrás y me acuerdo de todo como ayer y de manera muy rápida ya ha pasado un año de la vuelta a Chile, me dan muchas ganas empezar el titulo, terminar la universidad y de volver a estudiar fuera del país.
Ojala la experiencia la pudiéramos realizar todos los estudiantes de arquitectura, el viajar y ver, ver, ver. Encontrarse con edificios, parque, paseos, calles y ciudades que en la escuela solo podemos ver en libros (dos pequeños pequeños estantes de la biblioteca) es aprender de la experiencia.
Todo aquel que quiera y pueda, váyase de intercambio, pucha que se aprende y se pasa bien.
Recomendaciones
- Ir con algún acercamiento previo al idioma. En el politécnico un mes antes de que empiecen las clases, ofrecen un curso de italiano intensivo de dos semana, donde conocí a gente de todas partes del mundo y dentro de ellos mi grupo de amigos para todo el semestre.
- No abrumarse tomando un millón de ramos sino que concentrarse en lo básico para poder convalidar taller.
- Tomar en cuenta todo lo que dicen en la OAI con respecto a la salida. Llevar todos los papeles con fotocopias legalizadas más de una vez, fotos de carnet, la carta de aceptación, bastante plata en la mano y el resto en la maleta (muy importante), etc.
