
Nuevo Centro para la innovación Anacleto Angelini en el campus San Joaquín de la PUC. (El Mercurio, sábado 2 de junio 2011)
La nueva propuesta arquitectónica para este centro, abre la vieja y fundamental pregunta de la arquitectura:
Cómo surge la forma?
Surge o debiera surgir desde cánones formales archivados en un tratado, cómo sucedió durante el neoclasicismo, surge desde el contexto y la observación poética cómo lo ha propuesto ya por medio siglo la escuela de Ritoque, surge desde el contexto pero considerando el análisis racional y objetivo de variables tales como el clima, la topografía, la economía de recursos, etc., surge desde la composición plástica pura a la manera de la escultura tradicional, surge desde la analogía con elementos de la naturaleza o surge desde el computador y las piruetas que posibilitan los software de modelación, o bien de una mezcla de las miradas aquí mencionadas?
En mi opinión y creo que en esto si uno ejerce en la academia resulta ineludible tener opinión, de lo contario para que estamos acá si no es para hablar y opinar acerca de arquitectura?
La obra propuesta me resulta asimilable a aquellas cuya forma surgen desde la composición plástica tridimensional pero con una influencia analógica desde la naturaleza ( Ej. Estadio nido de pájaros de Herzog y De Meuron). En este particular caso a mi me evoca un risco o farellón andino ( pero eso da lo mismo). Forma fuerte o forma por impacto parece ser en la contemporaneidad una estrategia exitosa para desarrollar edificios de carácter público (Ej. La biblioteca que emula enormes peñascos de Mazzanti en Medellín).
En este caso la forma arquitectónica no es el resultado de un proceso incierto en el cuál el objetivo final al inicio es borroso, cómo en una diapositiva desenfocada a la cual se le da lentamente foco, tal cómo explicaba mí querido profesor Don Pablo Mondragón (q.u.e.p.d.)
Para algunos la forma emerge de un proceso de constante negociación entre distintas variables (económica, geográfica, estructural, etc. ) es lo que le escuche en una brillante conferencia, en nuestro ciclo de extensión al colega Martín Hurtado.
En el caso que nos convoca sucede lo contrario, la forma está clara desde el principio y el resultado del proyecto será exitoso en la medida que la forma propuesta se “deforme “ lo menos posible ante los requerimientos económicos, bioclimáticos estructurales, etc.
Ojalá la forma quede lo más parecida posible al modelo de madera, que dicho sea de paso ya me lo quisiera para la mesa de centro de mi living.
Las variables deben adecuarse ante la voluntad formal predispuesta. La ventana ya no está pensada para establecer una relación esplendorosa entre el interior y el exterior en la cual se privilegie al habitante, sino que actúa más bien por defecto.
En una universidad dónde predicamos que el contexto sí importa y el gasto energético también, que nos dice esta propuesta?
Yo creo al igual que el colega Hurtado que en la arquitectura la forma “se amasa” en un proceso dinámico e incierto, con varios ingredientes (todos los que uno quiera combinar).
El arquitecto cómo creador omnipotente que define pre claramente cómo un profeta visionario la forma en que tendrán que trabajar, descansar, habitar nuestros prójimos no es la que pretendemos inculcar en la USM ( Eso es al menos lo que se deduce de la lectura de nuestro perfil de egreso).
Estoy plenamente de acuerdo de que una obra no se puede juzgar ni criticar a partir de una visualización 3D publicada en el periódico. Pero creo que si es posible abrir una pregunta a partir de una imagen.
Dependerá la buena arquitectura del camino que se elija para informar la forma?
Les adelanto que en mi opinión la historia de la disciplina demuestra que los caminos para acceder a la forma arquitectónica son diversos y contradictorios. Las obras maestras dan testimonio de aquello.
No hay recetas en arquitectura y eso es lo que más me hace amar este oficio.
Y tú qué opinas?, te invito a discrepar!
L. Pablo Barros L.
Arquitecto / Prof. adjunto USM